Lugares · Cancún
Parque de las Palapas: el zócalo que Cancún se inventó
A la ciudad planeada en un escritorio no le dibujaron plaza mayor. Sus primeros habitantes la construyeron igual, con techos de palma, en 1974 — y medio siglo después sigue siendo el único lugar donde Cancún se parece a sí mismo.
Toda ciudad mexicana se organiza alrededor de su plaza: el zócalo, la catedral, los portales. Cancún no, porque Cancún no creció — se decretó. A finales de los sesenta el gobierno federal eligió esta franja de selva y dunas casi deshabitada para fabricar, desde cero, el gran destino turístico del Caribe mexicano, y en 1970 empezaron a llegar los que iban a construirlo. El plano maestro traía hoteles, bulevares y supermanzanas. No traía zócalo.
Los habitantes se lo inventaron. En 1974 — el mismo año en que Quintana Roo dejó de ser territorio para volverse estado — se creó el parque central del naciente centro de la ciudad: un proyecto del arquitecto Miguel Valverde, con desniveles, jardineras y bancas de concreto rodeando una plazoleta con escenario. Y en lugar de kiosco de hierro forjado, lo que se levantó fue lo único que tenía sentido levantar en esta esquina del mundo: palapas, los techos de palma de la arquitectura maya de la península, construidas por el palapero Isauro Kanxoc. El nombre oficial es Parque de las Palapas, pero la ciudad lo dice en corto: las Palapas.
La plaza que sí funciona como plaza
Medio siglo después, las Palapas hace todo lo que un zócalo debe hacer. De día es parque de barrio: juegos infantiles, helados, la sombra de las palapas contra el calor. De noche se enciende como plaza pública a la antigua — presentaciones artísticas en el escenario, música en vivo, sesiones grupales para aprender salsa y danzón, ferias y eventos comunitarios que programa el Instituto de la Cultura y las Artes. Alrededor, el perímetro entero es una feria permanente de antojitos: marquesitas — la crepa yucateca de queso de bola —, esquites, tamales, empanadas y aguas de sabores que hacen de la cena en las Palapas un género propio de salida cancunense.
El otro Cancún
Aquí está la gracia y la paradoja: en la ciudad más turística de México, este es el lugar donde casi no hay turistas. Las Palapas queda en el centro, a media hora y a un mundo de distancia de la zona hotelera; a unas cuadras está el Mercado 23, el mercado viejo de la ciudad, y de su explanada salen hasta las rodadas ciclistas gratuitas del ayuntamiento. Los foodtours más listos ya la incluyen como 'el verdadero corazón de Cancún', y las guías la describen como su pequeña Alameda. La administración municipal actual la ha ido remodelando — áreas verdes, mobiliario, espacios recreativos — porque sabe lo que tiene: el único pedazo de Cancún que no se diseñó para nadie más que para los cancunenses.
Por qué importa
Las Palapas es la prueba de que una plaza pública no se decreta: se gana. A la ciudad inventada para el descanso ajeno le bastaron cuatro años para construirse un corazón propio con techo de palma, y cincuenta para llenarlo cada noche. Si quieres entender qué es Cancún cuando nadie lo está mirando — empieza aquí, con una marquesita en la mano, un martes cualquiera.
Los eventos de esta plaza y del resto de la ciudad van a ir apareciendo en esta plataforma. Nos vemos bajo las palapas. no te limites.
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