Lugares · León
Teatro Manuel Doblado: el teatro que León esperó once años (y rescató dos veces)
En 1869, una ciudad de talabarteros y zapateros decidió construirse un teatro de ópera a la francesa. Tardó once años en terminarlo, lo estrenó un 15 de septiembre con Verdi, lo dejó morir y lo volvió a levantar. Hoy sigue siendo el corazón escénico de León.
En la esquina de Pedro Moreno y Hermanos Aldama, en pleno centro histórico de León, hay un edificio que no debería estar ahí. No porque desentone — su fachada neoclásica es de lo más elegante de la ciudad — sino porque en 1869, cuando el arquitecto José Noriega arrancó su construcción, León era una ciudad de curtidores, talabarteros y zapateros que difícilmente parecía mercado para la ópera italiana. La construyeron de todos modos. Esa apuesta desmedida es el Teatro Manuel Doblado, y su historia es la historia de una ciudad que se empeñó en ser más de lo que le tocaba.
Once años y un cambio de nombre
El proyecto de Noriega, en estilo neoclásico francés, iba a llamarse Teatro Gorostiza, en honor al dramaturgo Manuel Eduardo de Gorostiza. Once años después, cuando por fin se terminó, el nombre había cambiado: se inauguró como Teatro Manuel Doblado — por el gobernador guanajuatense y ministro juarista — el 15 de septiembre de 1880, en vísperas de las fiestas patrias, con un programa de óperas de Verdi. Piénsalo un segundo: una ciudad del Bajío profundo estrenando su teatro con Verdi la noche antes del Grito. El siglo XIX mexicano tenía esas ambiciones.
El escenario de las leyendas
Por su escenario pasó lo mejor del circuito de su época: Ángela Peralta, el 'Ruiseñor Mexicano', la soprano más famosa que ha dado el país; la actriz Virginia Fábregas, que le dio nombre a una era del teatro nacional; el poeta Juan de Dios Peza. En una época sin radio ni cine, el Doblado era literalmente la ventana de León al mundo: si algo valía la pena verse, se veía ahí.
Morir y volver
Como casi todos los teatros decimonónicos de México, el Doblado conoció el abandono. La actividad se apagó con el siglo XX encima, y el edificio llegó a los años setenta necesitando algo más que una remodelación: una reconstrucción en forma, que se emprendió en esa década. La resurrección tiene fecha exacta: 1979, con un concierto de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México dirigida por Fernando Lozano. Desde entonces no ha vuelto a apagarse. En 2000 le creció un órgano nuevo por dentro — la Galería Jesús Gallardo, sala de exposiciones que convive con la programación escénica — y hoy opera bajo el Instituto Cultural de León como uno de los espacios escénicos más activos de todo Guanajuato.
Por qué importa hoy
El Doblado tiene 1,271 butacas repartidas entre luneta, palcos y balcón, y una programación deliberadamente mestiza: la misma semana puede recibir un concierto sinfónico, teatro clásico y una conferencia internacional, y figura entre los recintos del Festival Internacional Cervantino cuando el festival se extiende a León. Los boletos se compran en su taquilla o, según el evento, por eTicket o Ticketmaster. Pero el dato práctico es lo de menos. Lo que importa es lo otro: que en el año en que León cumple 450, su edificio más elocuente sigue siendo uno que se construyó contra toda lógica comercial, se tardó once años y ha sobrevivido a todos los que dudaron de él. Entra a la sala diez minutos antes de la tercera llamada, mira el techo, y entenderás qué quería decir esta ciudad cuando lo construyó. no te limites.
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